viernes, 21 de mayo de 2010

Estado solido , suelto .

Un poco de hielo me resbala
y el mate esta caliente
falta poco para la mañana
falta poco para el diente, quemar.

Retumban seis cuerdas en el ambiente
no todo brilla , mi amor
nunca viste algo que brille
nunca viste calor.

Un poco de hielo me resbala
y no hay color que represente al mundo
y no hay un color para cada estación
pero hay color para esos ojos , y esa espalda... esa espalda

4 días y 26 noches , las de invierno
si, en invierno la gente duerme más
hasta el sol , hasta la arena
hasta la niebla y hasta las maquinas.

Y el hielo , duele . Se siente como las garras del instinto animal
ese que mata por y para vivir
ese que realmente mata por y para vivir.
Ese que muere por luchar.

Ese que parte el anzuelo.
Ese que corta la red.
Ese que arrolla los trenes.
Ese , que lamentablemente , perdio ante la razón. Ya no puede matar, porque vive para perder.

Y así fue como vencido
ante la avaricia y la insensibilidad
se oculto,
y ahora vive en temido , constante e inevitable peligro de extinción .

Uy .. el hielo.

Un poco de hielo me resbala
y empiezo a tomar color , un color nunca visto.
Un manchon asesino y corpulento .
Una pincelada , sutíl , perfecta y armoníosa.

Un baldaso de esos que desahogan y desorientan.
Un sinfín de sentiminetos en ese color , un color nunca visto.
Un rocío , casi un diluvio.
Un balance perfecto entre la salud y el alquitrán.

Solo , un color
que corrio sobre mi piel
como el cancer en un pulmón,
y tiño mi cerebro con su desnudez , su madurez y consideración .

Ese hielo ya no dolía,
ahora era mi sexto sentido.
La nota mas hermosa de África
el árbol mas frondoso de nuestro paraíso.

Agonizando , respirando profundo desperte,
en esa nube firme y espeza
que flotaba sobre el agua al ritmo del Big Ben,
tan elegante como precisa .

Tan , tan indescriptible .
Tan , tan inteligible .

Y así fue , como en el mejor momento de la hermosa locura
cerre los ojos , y algo me lo impidio .
Ese algo me dijo que mire para abajo
sin miedo , con desición y con cordura.

Lo hice, y como era de imaginarse en el reflejo estaba yo .
Pero no el yo del momento , el que se reflejaba en el agua helada y hospitalaria .
Era el yo en esas noches de exceso .
Era el yo en esas noches de amor .
Era el yo que tocaba el sol con las manos y plutón con los pies .

Y plutón con 16 .

Una última imagen .
Confusa , triste y apolínea .
Y luego abrí los ojos , y vi la roja sabana .
Y sentia como mi menton acariciaba el abrigo de tu detallada clavícula .
Y escuchaba la danza de tu pelo , la música del frio de tu mañana ,
ese bello suspiro , el que haces antes de despertar .




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